dimarts, 20 de gener de 2015

PATRICIA











ACECHO

El ojo inflamado, anunciando que si doy un paso más
se me sale de la órbita
y entonces,
ya sí que no quedará nada.

Entre trazos desleales pierdo la fuerza que me desnutre
en daguerrotipos de desoladas y pálidas letanías
abriéndose paso ante mis atónitas manos
que las surten de vida y les enseñan a los seres cuaternarios
que una vez más,
es mejor el descanso de la inconexa mediatización
de formas rituales al acecho.

Acecho llama mi sangre al ataque inesperado de tentáculos vidriosos
que sin piedad ni memoria
azotan los vientos que dan movimiento calmo a mi deambular,
y turbada ahora, al cambiar súbito mi tránsito vago,
ominosa me devuelve la figura obsoleta y clamorosa
el espejo anciano que siempre me resta claridad.

Afilado cierro el único ojo que ve claro