dimarts, 9 de febrer de 2016

....de l'exili, del refugi, del trànsit, de nosaltres.







Hay que agradecer a los miserables el trabajo que nos ahorran al retratarse. ( Ana Pérez Cañamares )


"Creo que somos como una casa de huéspedes, donde muchos vienen a comer y a dormir, pasan la noche sobre nuestro lecho y se calientan al fuego de nuestro hogar. A veces nos encrespan los actos de nuestros invitados, quizá por injustos, quizá por incorrectos, pero no debemos olvidar que algunos de ellos son extranjeros y otros han perdido para siempre su verdadero hogar. Muchos nos agradan, pero de muchos otros aceptamos simplemente las historias que tienen que contar o callar. Y en la última hora, cuando la mesa ha sido ya recogida y los camastros arreglados, cuando el ocaso despunta sus mieles sobre el fondo rojo del cielo, salimos al umbral, nos despojamos de nuestra tristeza y vemos cómo los que se van se funden con la línea del horizonte, dejan atrás el aroma de sus almas y sólo nos queda, como último acto, como último bastión, el gesto que hace nuestra mano en el aire despidiendo a los que huyen de sí mismos o buscan a alguien que no existe. Y en ese gesto somos grandes, nos hacemos tremendamente bellos.
Ya suenan las campanas. Ya ladran los perros. Es la hora de la despedida. Lentamente nos metemos en la casa y cerramos las puertas y las ventanas. Apagamos las luces. No hay silencio más profundo...
Y es que somos, en esencia, tránsito de los otros".
David Lorenzo Magariño.